24Agosto2017

MUSHROOMS ON THE RUINS

nogueras-blanchart-7-17Hasta el 22 de julio la Galería Nogueras Blanchard de Madrid, acoge la exposición colectiva “Mushrooms on the ruins”, comisariada por Borbála Soós. Una exposición que reúne el trabajo de: Iza Tarasewicz, Olivier Castel, Petra Feriancová, Salvatore Arancio y que forma parte de la sexta edición del "Curatorial Open Call" que organiza la galería.

 

 

 

Texto Comisario: —¿Cómo piensan los bosques? ¿Las plantas se comunican? ¿Con qué sueñan los animales? Los seres humanos viven en las conexiones de un sistema complejo de otros seres. Quizás no es una coincidencia que en los cuentos infantiles se refiera a las setas como hombres pequeños con sombreros. Antropomorfizar las plantas o pensar en temas que son intercambiables es síntoma de una búsqueda de rasgos y habilidades familiares en nuestro intento de entenderlos.La relación entre hongos y seres humanos, y las historias que se puedan desarrollar a partir de esa relación, se pueden utilizar como metáforas para nuestra supervivencia futura. Como apuntó Anna Lowenhaupt Tsing, es hora de prestar atención a la recolección de hongos, no porque pueda salvarnos, sino por que podría abrir nuestra imaginación cuando estamos atascados con el problema de vivir a pesar de la ruina económica y ecológica. En la película de terror japonesa Matango (1963) dirigida por Ishirō Honda, un grupo de personas se convierte en hongos en una misteriosa isla desierta. Se trata de amigos de diversas profesiones y estatus social, que dejan atrás su vida moderna en Tokio para ir a navegar. Naufragan en una isla desierta, sin otro rastro humano visible aparte de un segundo barco abandonado que los personajes determinan que es un buque de investigación nuclear. Esta nave está colonizada por las setas- la única especie comestible que crece en abundancia en la isla. En esta película los hongos son peligrosos, provocan alucinaciones y enloquecen a las personas, pero lo más importante: consumirlas significa que las personas se transforman lentamente en setas o más concretamente en una nueva especie híbrida entre humanos y hongos. Los personajes consumen y se consumen, y eventualmente se vuelven inseparables de la isla y su paisaje. Sólo una persona logra regresar a Japón donde cuenta su historia, aunque recluido en un pabellón psiquiátrico. Resumiendo sus experiencias, señala que la ciudad cruel y en auge de Tokio no es tan diferente de la isla. Anna Lowenhaupt Tsing escribe en su libro Mushroom at the End of the World: On the Possibilities of Life in Capitalist Ruins, sobre conexiones enredadas entre personas y setas.


 

 

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© Galería Nogueras Blanchard

 

 

Encontramos historias sobre bosques donde los curiosos hongos matsutake que huelen a otoño prosperan en terrenos que sufren perturbaciones humanas. Después de la destrucción de la bomba atómica en la ciudad de Hiroshima, lo primero que creció en el carbonizado y asolado paisaje fue el matsutake. Estos champiñones ahora se ofrecen en todo el mundo por un alto precio, lo cual brinda oportunidades para que las personas desplazadas y carentes de poder encuentren trabajo y construyan una nueva vida.La exposición traza relaciones entre diversas especies en un paisaje extraño y familiar. Es un intento de abrir un mundo de imaginación donde todos los demás seres tienen las mismas atribuciones que los humanos, y donde las especies son capaces de convertirse, o alternativamente se transforman unos en otros. Lo que compartimos con los hongos, u otros seres vivos – ya sean bacterianos, florales, fúngicos o animales – es que la forma en que representamos el mundo que nos rodea es de alguna manera u otra constitutiva de nuestros seres. Somos inseparables de nuestras especies compañeras, y dependientes de ellos para nuestra supervivencia. Es una ilusión de la que podemos desprendernos, y mantenernos sólo dentro de las fronteras de nuestros cuerpos, o retirarnos dentro de los muros de nuestras   ciudades. O, por el contrario, lo que podemos hacer es redefinirnos con límites adaptables y flexibles; podemos empezar a entender nuestros cuerpos como un sitio de la naturaleza en el pasado, el presente y el futuro. Como seres sociales, factores económicos y ecológicos somos inseparables del mundo que nos rodea, y como tal, nuestro destino está ligado a otras criaturas vivientes. Pensando en el paisaje después de la era del Antropoceno, sobre las ruinas del capitalismo podemos imaginar un nuevo tipo de estructura: mientras los seres humanos podrían desaparecer pronto, dejamos atrás un paisaje abatido y perturbado – uno fértil para que los hongos como el matsutake se impongan. Estas setas elegirán como compañeros a otros tipos de árboles y bosques, y por lo tanto un nuevo paisaje estará llamado a emerger. La actividad humana, o más precisamente, la memoria de los seres humanos se transformará en hongos, y luego en plantas y eventualmente en otras especies nuevas o híbridas.




 

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COMO LLEGAR:

 

C/ Doctor Fourquet, 4, 28012 Madrid

 

Horario: Martes a Viernes: 10 - 19 h

             Sabados: 11 -14:30 h

metro

 

 

SITIO WEB: http://www.noguerasblanchard.com/

 

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